ESCANDALOSOS DOCUMENTOS DE PFIZER REVELAN CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

ESCANDALOSOS DOCUMENTOS DE PFIZER REVELAN CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD- 2

Naomi Wolf, hablando en Hillsdale, expuso verdades devastadoras enterradas en los documentos internos de Pfizer, revelando lo que ella llama el «mayor crimen contra la humanidad en la historia.» Estos archivos confidenciales de la FDA, compartidos con la FDA, exponen un escalofriante encubrimiento. Esto es lo que Pfizer sabía y cuando:

1. El fallo de la vacuna se conoció pronto: Apenas UN MES después del lanzamiento en noviembre de 2020, los registros internos de Pfizer confirmaron que las vacunas no detuvieron el COVID. Sorprendentemente, ¿el tercer efecto secundario más común reportado? La propia COVID. Mientras los medios de comunicación y las personas influyentes promovían la vacuna, Pfizer sabía que estaba fallando.

2. Avalancha de efectos adversos: En pocas semanas, Pfizer se vio desbordada por los informes de efectos secundarios graves. Planearon contratar a 2.400 empleados a tiempo completo sólo para procesar el papeleo de la avalancha de efectos adversos que sabían que se avecinaba. ¿Y el público? A oscuras.

3. Daños cardíacos en adolescentes: En mayo de 2021, Pfizer sabía que la vacuna causó daños cardíacos en 35 menores a la semana de la inyección. Sin embargo, la FDA y el gobierno estadounidense retrasaron la advertencia a los padres hasta agosto de 2021, cuatro meses después. Durante ese tiempo, los adultos jóvenes se enfrentaron a una propaganda implacable: «Hazlo por la abuela». Ninguna mención a los elevados riesgos cardíacos.

4. Biodistribución tóxica: Los CDC afirmaron que los materiales de la vacuna (nanopartículas lipídicas, ARNm, proteína espiga) permanecían en el lugar de la inyección. Falso. Los propios datos de Pfizer mostraron que estos materiales se biodistribuyen por todo el cuerpo en 48 horas, acumulándose en el cerebro, el hígado, el bazo, las glándulas suprarrenales y, lo que es más alarmante, en los ovarios de las mujeres. Estas grasas industriales, recubiertas de polietilenglicol, no tienen ningún mecanismo conocido para abandonar los ovarios, acumulándose con cada dosis.

El Dr. Robert Chandler, un respetado patólogo, confirmó que estos materiales persisten en los órganos a lo largo del tiempo, sin que el cuerpo pueda expulsarlos. En el caso de las mujeres, esto suscita una profunda preocupación por los efectos a largo plazo sobre su salud.

¿Por qué no se nos informó? Naomi Wolf pide responsabilidades: «Esto duele, pero la verdad es nuestra arma». Comparte este post para denunciar el encubrimiento. Exige respuestas. Nos jugamos mucho.

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