La futura normativa sobre objeción a la donación de órganos no sólo representa un cambio de paradigma en la política de trasplantes en Suiza, sino que también abrirá la puerta al polémico DNI electrónico estatal. Toda persona que desee objetar a los planes de extracción de órganos deberá inscribir su objeción en un registro central, que no podrá utilizarse sin una identidad digital. Se unen así dos proyectos políticamente sensibles cuya aplicación conjunta podría tener consecuencias de gran alcance para la protección de datos y la autodeterminación.
El 15 de mayo de 2022, el electorado suizo aprobó la transición de la anterior normativa de consentimiento a la de objeción ampliada para la donación de órganos. Esto significa que, en el futuro, una persona será considerada donante potencial de órganos si no ha objetado activamente en vida. Quien no desee donar órganos o tejidos deberá manifestarlo expresamente en el futuro. Hasta aquí, todo (in)bien. Muchas personas ya se sienten incómodas con la idea de tener que inscribirse de nuevo en algún registro sólo para evitar la muy controvertida industria de la donación de órganos. El hecho de que aún no se haya creado un registro de este tipo tiene, obviamente, un trasfondo desagradable: parece que a las personas que conscientemente no quieren que se haga todo con ellas y con sus cuerpos se las obliga prácticamente a utilizar el DNIe.
DNIe: La voluntariedad, una excusa endeble
El Consejo Federal está adaptando actualmente la ley de ordenación a este fin. Actualmente se están ultimando los detalles concretos de cómo se introducirá en la práctica el reglamento de objeciones. El FOPH escribe lo siguiente sobre los planes en su página web:
El reglamento de objeciones puede introducirse como muy pronto a principios de 2027. La fecha exacta aún no se conoce. Depende de cuándo estará disponible en Suiza el DNI-e (prueba electrónica de identificación reconocida por el Estado). El e-ID es necesario para inscribirse en el registro de donantes de órganos y tejidos. En este registro electrónico, las personas podrán hacer constar si desean o no donar órganos y tejidos tras su fallecimiento.
Votar en septiembre: un hito importante
El nuevo reglamento de objeción a la donación de órganos en Suiza estará, por tanto, estrechamente vinculado en el futuro a la identidad electrónica estatal (e-ID). Los ciudadanos podrán registrar digitalmente su decisión -de consentir o rechazar la donación de órganos- en un registro nacional. El e-ID servirá de autenticación supuestamente segura para asignar claramente la voluntad a una persona y evitar usos indebidos. Esto haría que la objeción o el consentimiento fueran legalmente vinculantes y rápidamente recuperables por los hospitales en caso de emergencia. Así pues, son los argumentos habituales, como la seguridad y la comodidad, los que pretenden conducir a la gente hacia la vigilancia total y con este truco sobre la donación de órganos, ahora también se pretende coaccionar a los amantes de la libertad para que la acepten.
La votación del 28 de septiembre sobre la introducción del DNI-e, que de hecho el pueblo suizo ya ha rechazado una vez, será por tanto decisiva para determinar cuán transparentes debemos ser en el futuro para que no nos destripen contra nuestra voluntad en caso de emergencia.





