Ni siquiera me permiten ir a comprar un trozo de pan».
La Europa de la Ilustración se convierte en una parodia judicial. Jacques Baud, antiguo coronel de la inteligencia suiza, es ahora preso político en Bruselas.
Le Média 442 24/12/25
¿El «delito» de este experto? Haber elaborado análisis del conflicto en Ucrania, basados exclusivamente en fuentes occidentales y ucranianas, que la narrativa oficial consideraba disonantes. Sin juicio, sin acusación formal, y tras una simple decisión política del Consejo Europeo, sus cuentas en Bélgica han sido congeladas en su totalidad. Esta medida le sume en un absurdo cotidiano concreto: privado de acceso a sus «modestas cuentas», le resulta legalmente imposible realizar la más mínima transacción, incluso comprar pan o una botella de agua.
Bajo arresto domiciliario en un Estado miembro donde no puede mantenerse, Jacques Baud tiene también prohibido viajar a Suiza, su país de origen donde sus fondos no están bloqueados, so pena de ser procesado. La UE le impone así un dilema difícil: vivir sin comer en Bélgica o comer sin vivir en Suiza. Este episodio, en el que el poder ejecutivo sustituye al poder judicial para castigar el pensamiento, no hace sino confirmar las más oscuras advertencias sobre la deriva autoritaria de la Unión. Al reprender a un «propagandista» fantasma sin vínculos con Moscú, Bruselas no defiende sus valores: los pisotea con una arrogancia burocrática inquietante.
Nota del editor: El gobierno alemán, que aprobó la medida, afirma que «todos los que se dedican a este campo deben esperar que también les ocurra a ellos…»





