El Instituto de Medicina (IOM) emite recomendaciones dietéticas a petición de los gobiernos estadounidense y canadiense. Una de estas recomendaciones es la Cantidad Dietética Recomendada (CDR). La CDR es la ingesta de nutrientes que se considera suficiente para satisfacer las necesidades del 97,5% de las personas sanas [1]. La CDR para la vitamina D es de 600 UI al día para individuos de 1 a 70 años de edad y se supone que alcanza niveles séricos de 25-hidroxivitamina D (25(OH)D) de 50 nmol/L o más en el 97,5% de los individuos sanos [1]. La 25(OH)D sérica es el indicador establecido del estado de la vitamina D y se ha demostrado que niveles de 50 nmol/L o superiores benefician la salud ósea y previenen enfermedades y lesiones [1].
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina, Paul J Veugelers 1,*, John Paul Ekwaru 1, 20 de octubre de 2014.
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El IOM basó su RDA de vitamina D en una agregación de 10 estudios de suplementación que se llevaron a cabo durante los meses de invierno y en lugares con latitudes superiores al paralelo 50 norte para minimizar la influencia de la síntesis cutánea de vitamina D [2,3,4,5,6,7,8,9,10,11]. Como varios de estos 10 estudios examinaron más de una dosis de suplementación, en conjunto proporcionaron 32 promedios de estudio de los niveles séricos de 25(OH)D. Estos se replican como rombos verdes. Éstos se reproducen en forma de rombos verdes en la figura 1. El OIM realizó una regresión de los promedios de los 32 estudios frente a la ingesta de vitamina D para obtener la relación dosis-respuesta de la ingesta de vitamina D y la 25(OH)D sérica (línea sólida verde en la Figura 1). El IOM calculó además el intervalo de predicción de confianza del 95% inferior y superior basado en las medias de los 32 estudios y la desviación estándar de estas medias de 32 estudios (líneas discontinuas verdes en la Figura 1). Sobre esta base, el OIM estimó que 600 UI de vitamina D lograrían un nivel medio de 25(OH)D de 63 nmol/L y un límite inferior de predicción de confianza del 95% (percentil 2,5) de 56 nmol/L. Este último valor se redondeó a la baja a 50 nmol/L para tener en cuenta la incertidumbre en la estimación[1]. Este dato (600 UI de vitamina D, 50 nmol/L) es la base de la actual RDA y de la conclusión del IOM de que una ingesta de 600 UI de vitamina D al día alcanzará niveles séricos de 25(OH)D de 50 nmol/L o más en el 97,5% de los individuos. Sin embargo, esta conclusión es incorrecta.

La interpretación correcta del límite inferior de predicción es que se prevé que el 97,5% de las medias de los estudios tendrán valores superiores a este límite. Esto es esencialmente diferente de la conclusión del IOM de que el 97,5% de los individuos tendrán valores que excedan el límite inferior de predicción. Para ilustrar la diferencia entre la primera y la segunda interpretación, calculamos cuánta vitamina D se necesita para lograr que el 97,5% de los individuos alcancen valores séricos de 25(OH)D iguales o superiores a 50 nmol/L. Para ello revisamos cada uno de los 10 estudios utilizados por el IOM. Ocho estudios comunicaron tanto la media como la desviación estándar[2,5,6,7,8,9,10,11]. Estos ocho estudios habían examinado un total de 23 dosis de suplementos[2,5,6,7,8,9,10,11]. Para cada uno de estos 23 promedios de estudios, calculamos el percentil 2,5 restando 2 desviaciones estándar del promedio (representado por puntos amarillos en la Figura 2). A continuación, realizamos una regresión de estos 23 valores frente a la ingesta de vitamina D para obtener el límite inferior de predicción (línea roja en la Figura 2). Esta línea de regresión reveló que 600 UI de vitamina D al día consiguen que el 97,5% de los individuos tengan valores séricos de 25(OH)D por encima de 26,8 nmol/L en lugar de por encima de 50 nmol/L, como se supone actualmente. También estimó que pueden ser necesarias 8895 UI de vitamina D al día para lograr que el 97,5% de los individuos alcancen valores séricos de 25(OH)D iguales o superiores a 50 nmol/L. Dado que esta dosis está muy por encima de la gama de dosis estudiadas, hay que ser prudentes a la hora de interpretar esta estimación. En cualquier caso, esta estimación tan elevada ilustra que la dosis supera con creces la CDR actual de 600 UI al día y la ingesta máxima tolerable de 4.000 UI al día[1].

Las implicaciones sanitarias y clínicas del cálculo erróneo de la CDR de vitamina D son graves. Con la recomendación actual de 600 UI, no se alcanzarán los objetivos de salud ósea y prevención de enfermedades y lesiones. Esto se puso de manifiesto en dos estudios realizados en Canadá, donde, debido a la latitud septentrional, la síntesis cutánea de vitamina D es limitada y donde la dieta aporta unas 232 UI de vitamina D al día[12]. Un estudio estimó que a pesar de la suplementación con vitamina D con 400 UI o más (incluyendo la ingesta dietética que supone una ingesta total de 632 UI o más) el 10% de los participantes tenían valores inferiores a 50 nmol/L[13]. El segundo estudio informó de niveles séricos de 25(OH)D inferiores a 50 nmol/L en el 15% de los participantes que declararon haber tomado suplementos de vitamina D[14]. Si la CDR hubiera sido adecuada, estos porcentajes no deberían haber superado el 2,5%. Estos estudios demuestran que no se está cumpliendo el objetivo actual de salud pública.
Recomendamos que se reconsidere la RDA de vitamina D para permitir una toma de decisiones clínica y de salud pública adecuada.
En lenguaje coloquial:
¡Las directrices oficiales sobre la vitamina D son un desastre estadístico! En 2010, el Instituto de Medicina de EE.UU. (IOM) cometió un grave error: utilizó valores medios de estudios en lugar de datos individuales. Como resultado, la cantidad diaria recomendada (CDR) bajó de las necesarias 8.895 UI a unas ridículas 600 UI al día. ¡No es de extrañar que estés crónicamente subabastecido!
El error central: el IOM analizó los valores medios de diez estudios de invierno realizados al norte del paralelo 50º. Creían que 600 UI bastarían para que el 97,5% de las personas alcanzaran los 63 nmol/L de 25(OH)D, pero en realidad, ¡con eso solo se consiguen unos 26,8 nmol/L! Un estudio canadiense de 2014 lo puso al descubierto: para mantener al 97,5% de las personas por encima de 50 nmol/L, en realidad se necesitan 8.895 UI diarias. ¡Un error de nivel de escuela primaria en un presupuesto multimillonario!
En EE.UU., la CDR sigue siendo de 600 UI (según la hoja informativa de los NIH), y en el Reino Unido es sólo de 400 UI (NHS). En Canadá, la gente obtiene unas 232 UI de los alimentos, y en invierno no hay luz solar. El resultado es una carencia generalizada. Esto significa riesgos innecesarios de fracturas óseas, cáncer, diabetes y demencia. ¿Por qué se ha ignorado este error durante más de una década? ¿Se debe al lobby farmacéutico o a pura negligencia?
La vitamina D no sólo protege los huesos: también reduce la mortalidad por cáncer de próstata en un 9% por cada 20 nmol/L de aumento, reduce a la mitad la progresión de la prediabetes a la diabetes y refuerza el sistema inmunitario. Las implicaciones son catastróficas: ¡la sanidad pública está fracasando! Los expertos reclaman nuevos cálculos, pero las autoridades guardan silencio. ¡Tome entre 5.000 y 10.000 UI al día y hágase un análisis de sus niveles!
La investigación muestra que los EE.UU. (NIH, conservador-oficial), el Reino Unido (NHS, social-estatal) y un estudio independiente del PMC (científico-liberal) confirman el mismo escándalo. Tres fuentes, tres perspectivas – ¡conclusiones unánimes! Es hora de actuar antes de que se produzcan más daños. ¡Manténgase sano!
Referencias
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