y los franceses están tirando el dinero con sus molinos de viento desastrosos
la transición no es una historia moral, sino una transformación de proporciones irreales…
Sólo el 3% de la energía primaria mundial procede del «teatro de la estafa ecológica» (gas y energía solar), pero es del 0% en África y del 9% en Europa. En nuestro caso, la «transición» se ha completado a menos del 10% y casi nos ha matado….Hay un largo camino hasta el Cielo de SANDRINE ROUSSEAU (diputada del Parlamento francés).
Publicado el 31 de diciembre de 2025 por pgibertie






Documental y Verdad
@DocuVerite
Una de las noticias energéticas más importantes del año pasó casi desapercibida.
Más del 86% de la energía primaria mundial sigue procediendo del petróleo, el gas y el carbón… Esta cifra es el resultado de un cambio de metodología adoptado por el Statistical Review of World Energy oficial.
Y la novedad es que por fin hace visible lo que antes estaba oculto…
Durante años, las energías renovables recibieron un tratamiento estadístico especialmente favorable. Los balances energéticos mundiales utilizaban lo que se conoce como método del equivalente en combustibles fósiles.
El principio era sencillo: un kilovatio-hora producido por energía eólica o solar se contabilizaba como si sustituyera al equivalente de un kilovatio-hora de energía fósil, teniendo en cuenta las pérdidas de conversión que se habrían producido en una central eléctrica de carbón o gas.
Como resultado, sobre el papel, las renovables «pesaban» más en la energía primaria de lo que lo hacían en la realidad física.
Por ello, en 2025, el Instituto de la Energía decidió adoptar un enfoque acorde con las normas de las Naciones Unidas y Eurostat: el método del contenido energético físico. A partir de ahora, solo se contabilizará la energía realmente producida, sin inflación artificial.
Y las consecuencias son inmediatas: Antes de la revisión, las energías renovables representaban alrededor del 8% de la energía primaria mundial. Tras la revisión, su cuota cae a alrededor del 5,5%. La energía nuclear se mantiene estable en torno al 4-5%. Los combustibles fósiles caen mecánicamente del ~82% a casi el 87% del total.
No es que las renovables produzcan menos que antes. Es sólo que, hasta ahora, se contabilizaban más de lo que realmente producían. Este cambio metodológico es importante porque altera la propia comprensión de la transición energética.
En primer lugar, acaba con la ilusión de la sustitución.
Sí, las energías renovables están creciendo rápidamente. Pero se están añadiendo a un sistema de combustibles fósiles que sigue siendo dominante. El mundo está en una dinámica de adición de energía, aún lejos de cualquier sustitución/reemplazo.
En segundo lugar, nos recuerda una verdad física que a menudo se olvida: la energía primaria no es una narrativa política, sino un flujo material. No se descarboniza un sistema cambiando el color de los gráficos, sino reduciendo realmente el consumo absoluto de combustibles fósiles.
Llegados a este punto, es necesario reiterar lo obvio, que el debate público se esfuerza por disipar con admirable coherencia: la electricidad no es energía, es sólo una forma minoritaria de ella. A escala mundial, apenas representa una quinta parte de la energía final consumida.
Una de las manipulaciones intelectuales más eficaces de la transición ha sido hacer pasar la electricidad por energía propiamente dicha, borrando así el molesto concepto de energía primaria. Esta ingrata cantidad nos recuerda que producir electricidad no es gratis, que implica flujos ascendentes, pérdidas y conversiones, y que no se puede alimentar una civilización con eslóganes…
Al confundir deliberadamente cuotas de electricidad y cuotas de energía, como confundiríamos el grifo y la fuente, hemos creado una vieja ilusión colectiva: la de un cambio rápido, aunque la estructura subyacente del sistema energético mundial siga basándose masivamente en los fósiles. Así, mientras celebramos los récords de producción de electricidad verde, no precisamos a qué sustituyen realmente y, sobre todo, a qué no sustituyen.
Esta corrección metodológica también facilita la comprensión de la magnitud del esfuerzo aún necesario. Tras treinta años de políticas climáticas, casi nueve de cada diez unidades energéticas siguen siendo combustibles fósiles. Esta cifra es inquietante porque contradice una narrativa afirmada. La de una transición ya en marcha en gran medida, casi irreversible, en la que sólo queda «acelerar».
Esta nueva metodología demuestra que las energías renovables y la energía nuclear han permitido evitar emisiones considerables, pero que aún no han transformado la estructura fundamental del sistema energético mundial.
Precisamente por eso esta información es tan importante. Porque nos obliga a pasar de los eslóganes a la realidad física. Porque nos recuerda que la transición no es una historia moral, sino una transformación a gran escala…
Porque en la energía, como en todas partes, negarse a mirar el presente tal como es, es la mejor manera de hacer que el futuro sea más costoso, más conflictivo y más brutal de lo esperado.
https://energyinst.org/statistical-review





